
Pastelería Hildegard
Con la intuición de dos pololos “Ricky” y “Pili”, nació en los ochenta “Pastelería Hildegard”. Para concretar la empresa Ricky viajó a München, Alemania a perfeccionarse en esta actividad, y a su regreso compartió sus conocimientos con la Pili. Ambos ofrecieron puerta a puerta los productos, logrando captar así a los primeros clientes. En el verano y con entusiasmo, partieron al Lago Vichuquén a preparar sus especiales creaciones de kuchen, strudel de manzana y berlines. El éxito de ventas alcanzado los animó a transformar en pastelería el garage de la casa Ferrari Grauschopf en Santiago.